Johnny Deep y "Los diarios del ron"

 

Guillermo Lerma. Madrid 04/05/2012.


El alcohol, como el tabaco, ha sido desde siempre fuente de inspiración para algunos de los mejores cerebros que ha dado la humanidad. A algunos la amistad les salió bien, pero a otros el humo y la bebida no han hecho más que llevarles al hundimiento personal y profesional. Con el líquido de la caña de azúcar como hilo conductor, Los Diarios del Ron relata la historia del padre del Periodismo “Gonzo”, Hunter S. Thompson, casualmente ahora que celebramos el Día Mundial de la Libertad de Prensa y que reclamamos más dignidad para la profesión periodística.

 

Fue Johnny Deep, impecable como protagonista de la producción,  quien decidió homenajear a su amigo llevando a la gran pantalla una de sus obras inéditas. La cinta transcurre en un marco inmejorable, las playas de Puerto Rico, a donde el protagonista llega para formar parte de uno de los diarios de la isla. Los tonos dorados del sol, junto al verde del mar y la blancura de una arena fina, crean la atmósfera idónea para que el espectador se sienta a gusto en la butaca. Otro de los logros visuales es la aparición en pantalla de la espléndida Amber Heard, que interpreta de forma bastante aceptable al personaje de Chenault. Serán el ron y las curvas de esta belleza de mujer los culpables de la mayoría de los quebraderos de cabeza del periodista norteamericano.

 

La cinta puede llegar a resultar lenta en el transcurso de los acontecimientos. Los diálogos, muchas veces sin sentido, y con una ironía poco fina, van hilando descalabradas situaciones provocadas por la embriaguez de los actores. A esa lentitud contribuye la aparición en escena de un exageradísimo y pesado Giovanni Ribisi, fiel ejemplo del extremo fracaso en el que puede verse reflejado el protagonista si no es capaz de controlar sus escarceos con la bebida.

 

En definitiva, The Rum Diary es una película más, sin menciones especiales. Una historia que a pesar de desarrollarse al otro lado del charco nos trae temas y términos a los que nosotros estamos muy acostumbrados; corrupción, estafa y falta de dignidad.

 

 

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